Publiqué Quasix el 10 de enero de 2006. La idea surgió mientras reparaba una grabadora de videocasetes. Me impresionó la complejidad de sus mecanismos internos: cada pieza funcionaba elegantemente en su contexto, pero las piezas individuales eran torpes y puramente utilitarias. Esa filosofía pasó al diseño de Quasix. Las letras se construyen con formas que por sí solas parecen feas y funcionales; su única cohesión procede de la consistencia de esa fealdad.
Quasix se publicó en un solo estilo, como tipografía industrial compacta para titulares. En 2015 amplié su cobertura lingüística para incluir más idiomas basados en el latín e introduje ajustes de pares basados en clases. Alrededor de una década después de la publicación original publiqué Quasix Titling, una versión gratuita que incluía solo las mayúsculas. Esperaba que pudiera encontrar un nicho como variante simplificada y accesible.
Pese a esos esfuerzos, Quasix nunca ganó aceptación ni tuvo usos notables en publicaciones o identidades visuales. Sigue siendo un experimento que refleja mi interés por trasladar a la tipografía la eficiencia oculta de las piezas mecánicas, aunque el resultado fuera poco convencional y no se adoptara ampliamente.