Lancé Boron el 23 de septiembre de 1996. El diseño tomaba libremente elementos de las tipografías tecno de los años sesenta y de las letras inspiradas en MICR, pero añadí capas de complejidad introduciendo contraformas adicionales y detalles parecidos a circuitos. Encima de cada carácter dibujé líneas vectoriales que imitaban las pistas de una placa de circuito, conectando las letras como si fueran componentes de un dispositivo electrónico imaginado. El resultado era abstracto y excéntrico, creado más por curiosidad que pensando en una finalidad funcional.
Como todo mi trabajo temprano, Boron se publicó con una licencia comercial gratuita. Siguió en circulación prácticamente sin cambios hasta 2014, cuando corregí los acentos, ajusté las métricas verticales y mejoré la puntuación. El 2 de agosto de 2020 la puse en el dominio público.
Nunca vi Boron utilizada en proyectos destacados. Es una de mis tipografías más experimentales, marcada por la disposición a llevar las ideas más lejos sin preocuparse por su utilidad práctica.